X Congreso Gabinetes VS Periodistas: la industria del cine
Muchas
actividades que consideramos artísticas dependen de su capacidad de conseguir
dinero. Para ello, además de subvenciones y mecenas arriesgados, necesitan
éxito comercial. Para ello, hasta el producto de mayor calidad necesita ser
conocido, y vender. Para eso necesitan utilizar a los gabinetes de
comunicación, y a los grandes profesionales de este sector.
La
charla sobre el mundo del cine es muy interesante porque no muestra la visión
de los creativos, sino de los gestores de contenidos: a pesar de que es una
actividad que no consideramos tan elevada, gracias a ellos se consigue que los
filmes más novedosos lleguen hasta nosotros. Es el caso de Filmin, cuyo
cofundador fue a la charla, y que ha permitido difundir películas clásicas y de
autores como Carlos Vermut.
Resulta
muy interesante comprobar la evolución de los gabinetes de la comunicación en
el mundo del cine: es el caso de Cristina Marinero, que explica cómo a un medio
tan conservador como las televisiones le costó adaptarse al mundo de los emails
y lo digital.
Asimismo,
comprobamos que cualquier empresa del sector cultural y de cualquiera debe
estar en contacto con los medios masivos, a pesar del éxito de las redes
sociales, en otras épocas y ahora. Hay que tratar bien a los periodistas y
facilitarles su trabajo: si un creador de contenidos periodísticos tiene que
elegir entre dos noticias, escogerá aquella para la que tenga más recursos.
Así, ayudarles se vuelve fundamental.
A
pesar de ello, la relación entre gabinetes y periodistas debe ser prudente:
aunque no digan falsedades, siempre intentarán arrastrar la discusión hacia su
terreno. La misma conferencia es un ejemplo de ello, en el que mencionan
iniciativas muy necesarias e interesantes como Filmin pero se pasa de puntillas
por otros fenómenos como Netflix, más importantes para estudiar el entorno
cinematográfico.
En
cuanto al uso de las redes sociales, María Aller explica su importancia con un
estilo muy ameno y divulgativo. Sin embargo, es cierto que Cristina Marinero y
Gerardo Sánchez ofrecen una perspectiva que no hay que olvidar: seguidores no
es igual a espectadores. Es mucho más barato y sencillo seguir a alguien en las
redes que pagar en un contenido y, aunque la difusión es muy importante, hay
que esforzarse para que el público quiera ofrecer su dinero a los profesionales.
Para ello, los gabinetes de comunicación tienen que centrarse no solo en el
público generalista, sino en su nicho.
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