Encuesta sobre becas universitarias (y opinión personal)
Hemos hecho una encuesta sobre las becas otorgadas a alumnos de la Universidad Complutense de Madrid. En total, hemos recopilado 138, 69 presenciales y 69 en digital. En total hay 69 mujeres, 55 en digital y 14 en físico y 69 hombres, 55 en físico y 14 en digital. Tener que buscar a población masculina quizás se deba a que hay menos estudiantes varones en la universidad, y entre nuestros círculos.
Las preguntas que hemos hecho son las siguientes:
- ¿Eres hombre o mujer?
- ¿Has recibido alguna beca en tus años de estudiante universitario?
- ¿Por qué motivo se te otorgó?
- ¿Cuál fue su importe?
- ¿Quién te otorgó la beca?
- ¿Se exigían requisitos para mantener la beca?
- ¿Consideras justo el sistema de becas?
- ¿Cómo lo mejorarías?
- ¿Deben tener ventajas fiscales las empresas que ofrezcan becas?
- En caso de realizar un máster, ¿podrías hacerlo sin beca?
- ¿Y un doctorado?
En la pregunta 2, observamos que muy pocos estudiantes han recibido beca: solo 49 de estos 138, lo que muestra que no se trata de una ayuda común sino excepcional, al menos entre la muestra que hemos escogido.
Los motivos para haber recibido esta beca son tres: baja renta familiar, en 30 casos (el 61,22%). El segundo de ellos es la excelencia académica, en 17 casos (34,70%), y el tercero es más raro: realizar un trabajo para la universidad, en 2 casos (4,08%). Como vemos, normalmente no se exige mucho a los alumnos becados, y estas ayudas existen sobre todo para aliviar las desigualdades económicas. Las becas obtenidas por unos servicios prestados están más enfocadas a ofrecer una práctica laboral.
La media del importe de la beca es de 1.828 €, es decir, algo superior al importe de matrícula. A la hora de preguntar presencialmente a los encuestados y en algunas de las respuestas recibidas de modo digital, hemos visto que esto se debe a que algunos alumnos reciben el importe de su beca más una ayuda extra. En otros casos, la ayuda es menor, y a veces es mayor.
En cuanto a quién la otorgó, vemos que el Ministerio de Educación es la institución más generosa, habiendo becado a 32 estudiantes (65,3%). 12 la han recibido de otra institución pública (24,49%), 4 de una entidad privada (8,16%) y uno de ellos ha recibido la beca de una institución europea (2,05%). Esto nos demuestra que las empresas privadas son menos generosas con su dinero, y que la Unión Europea no ayuda mucho a los estudiantes.
En cuanto a la exigencia de requisitos, 11 de ellos declaran que no existía (22,45%), mientras que 35 dicen que tenían que obtener un mínimo de calificaciones (71,43%) y solo 3 señalan la necesidad de hacer un trabajo para la universidad (6,12%). Se diferencia de los 2 de antes, quizás porque alguien ha mentido en el cuestionario o quizás porque, aunque no le otorgaran la beca por hacer un trabajo sino por baja renta (como señala este usuario en su respuesta anterior), tuviera que compensarlo con un trabajo universitario.
Aun así, vemos que los organismos públicos exigen un mínimo de aprobados para mantener la beca. Esto se debe a que es necesaria la gratitud por parte del alumno, y para no desperdiciar el dinero público en estudiantes que no están interesados.
La siguiente pregunta trae una respuesta muy pesimista: solo 40 declaran que les parece justo, menos de un tercio: el 28,98%. Cabe destacar que, de estos 40, 35 respuestas pertenecen a alumnos que han sido becados. Esto muestra que, de la cantidad de alumnos que no han recibido beca, hay muchos que piensan que la merecen. No sabemos si se debe a un error de los alumnos o del sistema, pero debería hacernos reflexionar.
Los alumnos dicen que les gustaría que se ampliara el umbral de renta en el que se conceden las becas: 80 de ellos escogen esta opción (57,97%), y 57 premiarían solo la excelencia académica (41,3%). Hemos logrado clasificar las respuestas de este cuestionario abierto en estos dos grupos, pero una respuesta nos ha sorprendido: habla de una asistencia personalizada a cada persona que recibe becas (0,73%).
85 alumnos, un 61,59%, piensan que las empresas que ofrecen becas deben recibir beneficios fiscales: esto ofrece una posibilidad a los distintos gobiernos, para favorecer la educación más igualitaria. Sin embargo, nos gustaría destacar la respuesta de un alumno presencial, que dijo que no estaba de acuerdo con esto porque premiar este comportamiento hace que las empresas solo ofrezcan becas por las ayudas, y ofrecerían un mínimo. Se trata de un tema controvertido.
El último dato es mucho más pesimista: solo 63 alumnos, un 45,65%, podrían realizar un máster sin beca, y solo 40, un 28,98%, podrían hacer un doctorado. Esto muestra que existe desigualdad en el acceso a la educación superior.
Como conclusión, decimos que este sistema de becas es muy mejorable, como demuestra el descontento de los alumnos. Vemos que muchos de ellos querrían que se tuviera en cuenta a otras rentas que, aunque también son bajas, no pueden acceder a estas ayudas. Muchos proponen medidas, como mejorar las ventajas fiscales, lo que muestra que los gobiernos deberían escuchar a los estudiantes y mejorar el acceso a uno de los motores más importantes que existen en un país: la universidad.
A continuación, mostramos los gráficos más importantes en el espacio que se nos ha dado:
Conclusión personal: Opino que la idea de las becas es muy buena. Así, se dan dos circunstancias a la vez: por un lado, el Estado puede ayudar a reducir las desigualdades entre los alumnos, y permitir que la educación sea accesible para todo aquel que la merezca. Además, este tipo de becas permite premiar a los alumnos más estudiosos, fomentando el interés en las materias que se imparten en la universidad.
Hemos visto que existen algunos problemas en el reparto de las becas, ya que muchos alumnos piensan que deberían haberlas obtenido, y muchos otros no podrían acceder a una educación superior sin ella. Sería bueno extender el sistema de becas, quizás reduciendo el número de alumnos que pueden cursar una carrera a uno mucho menor determinado por su nota en Selectividad, para que todos pudieran estar becados independientemente de su renta familiar. Así, en lugar de una élite económica que pueda acceder al máster y al doctorado, podría existir una élite intelectual que no tendría que preocuparse por los problemas financieros de sus familias. El resto de alumnos podría acudir a una Formación Profesional, pero habría que hacer un esfuerzo para aportarles dignidad ante la sociedad.
En cualquier caso, creo que los estudiantes no deben olvidar que el solo hecho de que exista un sistema de becas ya es un signo positivo: aunque existen limitaciones materiales y es imperfecto, es un primer paso para conseguir una educación más igualitaria y que recompense a los estudiantes más brillantes.



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