Cómo contar la biodiversidad a mi abuela
El
Museo Nacional de Ciencias Naturales expone de manera muy clara lo que es la
biodiversidad, de un modo que resulta muy sencillo: pasando de lo general a lo
particular, es decir, dando una definición fácil de aprender y luego poniendo
ejemplos de los distintos ecosistemas.
Si
le tuviera que explicar a mi abuela lo que es la biodiversidad, la definición
de esta institución es muy adecuada: la cantidad de organismos que viven en un
entorno concreto, es decir, en un lugar. Para que comprendiera lo amplio del
concepto, le diría cuántas especies conviven en el planeta: más de 1,5 millones
conocidas, y muchas más por descubrir. Estos números resultan difíciles de
comprender para cualquier persona, pero ayudan a hacerse una idea de lo grande
que es la variedad en el planeta.
Además,
como hacen los textos del museo, explicaría por qué hay muchas especies
diferentes. Se debe principalmente a las circunstancias distintas de los
diferentes lugares de la Tierra, que estuvieron juntos en el pasado y se
separaron, quedando los distintos animales en zonas con un clima muy diferente:
así se explica que haya animales muy propios de un país como el koala. Algunos
tuvieron que adaptarse al frío y otros al calor, y por eso son distintos.
Pero
esto no significa que cambiaran de la noche a la mañana: las especies tienen un
origen común, como demuestra el parecido entre animales tan distintos en
apariencia como el elefante que todos conocemos y otros más discretos como la
musaraña elefante, con algunos rasgos similares. Lo que sucede, le explicaría a
mi abuela, es que algunos miembros de una especie mueren porque no saben
adaptarse y los que tienen rasgos que les ayudan a sobrevivir aguantan y pueden
tener hijos. Así, aunque ningún individuo de la especie cambia, la especie lo
hace en su conjunto. El cronograma de la vida, espectacular infografía del
museo, explica muy bien las relaciones entre distintas especies, que descienden
las unas de las otras.
Le
explicaría también cómo algunas especies de aves migran, aumentando la
diversidad de varios sitios a la vez. Es una forma de adaptarse: viajar a un
lugar con mejor clima, como cuando vamos a la playa en verano. Además, ayuda a
estas especies a relacionarse con otras, en una relación de necesidad mutua que
hace que preservar especies en peligro de extinción como el panda o el lince
ibérico. Por eso, el museo defiende la fotografía documental, que permite
estudiar a los animales sin matarlos.
En
este sentido, le explicaría también cómo funcionan los procesos de extinción,
muchas veces graduales, y que los excesos del ser humano están haciendo que se
pierdan muchas especies valiosas para la biodiversidad. Es una lección que el
propio museo, que expone animales disecados, debería aprender. Sin embargo,
hace un buen trabajo difundiendo el destino de algunas especies extintas, como
algunos tipos de rinoceronte.




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