Entrevista a Carme Portaceli, directora del Teatro Español
El Teatro Español ha pasado por tantas etapas como el teatro español (quizás el nombre sea más apropiado de lo que parece) desde el Siglo de Oro. Nació como un corral de comedias dependiente de dos cofradías en el año 1567, aunque ha evolucionado mucho desde entonces, tanto como la cultura de España. El edificio original fue derribado en el siglo XVIII para crear un teatro a la italiana, tal y como dictaba la moda.
La fachada actual surge en el año 1850, al incorporal el café del Príncipe. Durante el franquismo, dependía del Ministerio de Información y Turismo. Tras un incendio en 1975, se reformó el teatro y pasó a depender íntegramente del Ayuntamiento de Madrid.
Carme Portaceli es la actual responsable de la institución, después de haber sido directora escénica de más de medio centenar de obras. Es una de los miembros fundadores de la Academia de las Artes Escénicas de España. También fundó en 2005 la Factoría Escénica Internacional, una plataforma dedicada a las artes escénicas contemporáneas.
A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos galardones prestigiosos del mundo del teatro, como el Premio Max y el Premio Butaca.
- ¿Qué distingue, históricamente y en la actualidad, al Teatro Español de otros teatros?
Pues quizás la enorme diversidad, sin duda ninguna la paridad de nuestra programación desde el primer día en que yo llegué aquí y el haber convertido el teatro en un lugar de encuentro, aunque aspiro a que sea más aún de lo que es.
- ¿Cómo realizan la selección de las obras en cartel?
Pues habitualmente hay una temática transversal en la que confluyen la mayoría, si no todas, las obras que programamos y las actividades paralelas, y a partir de aquí hay que hacer el puzle, que no es fácil porque hay muchas obras que se quedan fuera que están muy bien, muchos proyectos interesantes que al final no pueden entrar. El eje es ese tronco que unifica y da sentido a todo lo que en una temporada acontece en el teatro y la diversidad de propuestas. Y la excelencia artística, claro.
- ¿Cómo es su relación con la prensa? ¿Cómo logran llamar la atención de los periodistas?
Pues la relación con la prensa está bien, muy bien, aunque creo que si se supiera bien todas las iniciativas que iniciamos sería brutal.
- ¿Qué cualidades son necesarias para dirigir una institución de renombre como esta?
Pues no lo sé, la verdad, pero creo que hay que saber que un Teatro público es para todo el mundo, y si eso se sabe, sabes muchas cosas. Y ser una persona de teatro porque conoces mucho el medio y las obras y la gente…
- ¿Qué debería hacer un joven periodista que quiere iniciarse en el mundo del periodismo cultural?
Pues ser curioso y no moverse solo por las modas y los lobbies. Y mirar y tener una mente abierta para poder recibir.
- ¿Ha tenido el Teatro Español alguna crisis importante de imagen? ¿Cómo han salido de ella?
Desde que yo estoy aquí, no. Antes creo que sí. Cuando yo llegué había un 28% de ocupación. En cuanto nos pusimos aumentó el 67% del cómputo total de ocupación, y la temporada siguiente nos doblamos a nosotros mismos. Los y las madrileñas le tienen ganas a este teatro, lo quieren.
- Finalmente, ¿qué cree que este tipo de entidades culturales le pueden aportar a una sociedad?
La Cultura es un derecho. Un teatro público tiene la obligación de dar un servicio público y eso tiene que ver con la diversidad, porque diversa es nuestra sociedad, la paridad, porque debemos ser un espejo de la sociedad y en ella hay hombres y mujeres; si no fuéramos paritarios, nuestro reflejo sería parcial y eso no sería justo. Y debemos ser transmisores de valores. Siempre. Pero ahora más especialmente porque vivimos en un mundo en el que los valores, la ética, cae día tras día. La Cultura da felicidad y nos prepara para la convivencia, la tolerancia y la Democracia. Ese es el sentido de una institución pública como la nuestra.
Comentarios
Publicar un comentario