Roy Lichtenstein en Fundación Canal: el arte y la sociedad de consumo
La Fundación Canal, un museo de Madrid, recibirá la exposición Roy Lichtenstein. Posters, en la que podremos saber más sobre este artista pop. Es la primera vez que esta exposición llega a España, por lo que es una oportunidad para apreciar la obra de este artista.
La exposición incluye 76 pósteres en total. Sí, pósteres, y no cuadros. Esta diferencia consiste en el carácter más popular de la obra de Lichtenstein, frente a lo que se puede encontrar en el Museo del Prado o el Museo Reina Sofía. En el primero, la antigüedad de sus pinturas puede hacer que los más jóvenes no entiendan el valor que tienen.
Incluso el Reina Sofía puede resultar confuso para los jóvenes o los niños, ya que sus formas son muy abstractas, buscando siempre la novedad. Eso está bien para los estudiosos del arte, pero el resto del público suele rechazar estos trabajos más vanguardistas.
Lichtenstein está a medio camino entre el estilo de estos dos museos: no es tan antigua que resulte aburrida, pero tampoco tan moderna que impacte. Su estilo, muy adaptado a la moda de la época, supo atraer a la audiencia en ese momento, e imitó muy bien la estética del cine de aquel momento. Al ver a las mujeres de sus cuadros, podemos imaginarnos a Audrey Hepburn o a Marilyn Monroe.
Pero también tomó inspiración de dos medios que estaban creciendo en ese momento: el cómic y la publicidad. En el caso del primero, utilizó imágenes de cómics de amor y de guerra, muy populares durante los años cincuenta y sesenta. Pero él no se preocupó por sus historias, sino por la imagen en sí misma, sin su contexto. Así, el espectador tenía que deducir por qué estaba triste la mujer de sus pósteres o por qué explotaba esa avioneta.
La segunda inspiración fue la publicidad, ya que esta era muy popular. En una sociedad de clases medias, la publicidad tenía que llamar la atención, y por eso empezó a usar recursos del arte y a confundirse con él. Algunas de las obras que se exponen aquí son carteles de publicidad, algo que no podría permitirse en el Museo del Prado.
Por eso, Lichtenstein es un artista para las masas que empezaron a surgir en la sociedad de consumo. Es decir, es un artista para nosotros. Y uno muy bueno, que merece ser recordado.


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