Museo Arqueológico Nacional: para divulgar el pasado hay que mirar al futuro

El Museo Arqueológico Nacional es un espacio donde se cuenta la historia de España antes de que se llamara así: se cuenta la historia de la Península Ibérica durante la época conocida como la Prehistoria, y sobre sus habitantes.
Aunque el estudio de esta historia, se trata de una materia muy impopular entre los jóvenes. Por eso, el museo ha tomado la iniciativa y ha hecho la entrada gratuita para estudiantes y periodistas acreditados: divulgar esta información es la tarea del museo. Los investigadores deben descubrir el mundo que los rodea, y los divulgadores deben comunicarlo de forma comprensible y cada vez más atractiva, ante una población que se concentra peor que sus antepasados.
Para ello, no se limitan a utilizar las vitrinas en las que se exponen los restos de los animales y de los primeros seres humanos que pisaron este país. Cualquier otro museo puede utilizar las mismas estrategias, aunque no cuente con los recursos de un centro tan importante como este. 
Por eso, el Museo Arqueológico Nacional cuenta con distintos vídeos repartidos por las salas de esta exposición, en los que se narran las condiciones de vida de los seres humanos que vivían hace miles de años. A la hora de hacer la visita, fue muy interesante ver quién era su público: niños, sobre todo, sentados alrededor de una pantalla.
Este es un buen método para llamar la atención de los más pequeños, y el uso de imágenes impactantes sirve para mantener en su memoria las lecciones que han aprendido. Está demostrado científicamente que un aprendizaje más visual es más completo y fácil de recordar. Lo que intenta el museo no es ofrecer un conocimiento complejo y profundo. Intenta dar una base a los niños y, sobre todo, captar su atención.
Este último elemento es fundamental: la lucha por la atención es importante para todas las empresas de entretenimiento y cultura y, sobre todo, para un sector tan impopular como la divulgación científica. Para eso, también tienen una pequeña pantalla de cine, y los recursos físicos.
A pesar de estas ventajas, el Museo Arqueológico Nacional se ha unido a esta tendencia, y no la ha iniciado. Por eso, no aprovecha los recursos audiovisuales tanto como debería. Por ejemplo, no usa los recursos interactivos que ahora son muy populares en los videojuegos, y que pueden llamar la atención de menores de más edad. Los niños empiezan a alejarse del cine y a fijarse en los juegos y, seguramente, el museo los empiece a usar cinco años demasiado tarde, cuando algo los sustituya.

Por eso, para atraer de verdad a la juventud con sus recursos audiovisuales, un museo debe comprenderla. Además de al estudio del pasado, este museo debe estudiar a su audiencia. 

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